París, finales del XIX. Un tren entra en una estación y unos espectadores miran una pantalla con una mezcla de asombro y desconcierto. Aún no lo llaman cine. Son apenas imágenes en movimiento. Y, sin embargo, el siglo ya está empezando a darse la vuelta.
Telegrafía sin hilos, carruajes sin caballos, imágenes en movimiento… Durante un tiempo ubicamos las cosas nuevas con palabras y categorías viejas. Este audio parte de ahí, de esa mezcla de ingenuidad y ceguera, para pensar qué ocurre —y qué podemos hacer— cuando una época empieza a cambiar de verdad y todavía no tiene maneras de nombrarlo.
Javier Cañada









