Un macarra de Hong Kong
En mi año en Seattle tuve un profesor muy peculiar. Era alto, calvo y chino. Bueno, canadiense de ascendencia china. Y siempre llevaba unas Rayban Aviator que le daban un look como de mafioso de Hong Kong en alguna peli de los 70. Se llamaba Anthony B. Chan e impartía New Media Science. Fue mi asignatura favorita. Me cambió la vida.
Chan se pasó media asignatura explicando que Rupert Murdoch dominaría el mundo (era 1998) y la otra media hablándonos de que Marshall McLuhan era el camino para entender el mundo. Con sus teorías lo explicaba casi todo, incluido el auge de China, que aún no había arrancado.
Aún conservo la copia de Global Village que me tuve que comprar para su asignatura, en una tienda de segunda mano, que no me daba ni para libros. Ha estado estos años al lado de su retrato —el de McLuhan, no el de Chan— en Tramontana, como un misal junto a un pequeño altar.
Chan murió en 2018. Me afectó enterarme. Años antes, le había escrito para agradecerle que se volcase conmigo, ese jovencito español que estaba ahí con una beca pequeña y un entusiasmo enorme. Supe entonces que Chan había sido discípulo directo de Marshall McLuhan, su alumno. Eso explicaba su obsesión con el maestro y me situaba a mí como nieto académico del mismo. Bueno, no exactamente, pero me gusta imaginarme así.
Quienes han sido mis alumnos saben que yo también miro a los medios y al diseño con esas gafas; no las Aviator de Chan, las conceptuales de McLuhan. Con esa misma mirada, estoy cuestionando la manera en que opera Tramontana en la era de la IA.
Llevo tiempo queriendo enseñar bien las ideas de McLuhan, que mis alumnos las interioricen, que las aprehendan con profundidad (aprehender no lo dice el LLM, ¿eh?). No se me ocurre mejor manera que hacerlo con un artefacto nuevo, uno que funda web con conversación y atmósfera con señal. Lo he hecho sobre doce de sus ideas. Y puedes conocerlas, conversarlas y reflexionarlas aquí:
Dale una probada, sincérate con el agente y no tengas miedo a la conversación. Al final de la experiencia, tendrás un detallito, cortesía de la casa. Y, quién sabe, quizás a ti también te cambie la vida McLuhan.



Que maravilla. Me ha gustado muchísimo.
Me he quedado con ganas de guardar las conversaciones.
Pd. El resumen final y el PDF colofón. 🙌🏻