Extraño. Pues los sueños recurrentes de épocas que nos marcan, suelen tener a idealizarse. Les sacamos brillo de tanto verlos, recordarlos y añorarlos, que se transforman en nostalgia. Y ésta suele ser idílica. Ni rota ni vieja.
Anda que no le estás sacando chicha a la camarita vintage jeje.
Me da que pensar, en el fondo es cómo reproducir un vinilo...el filtro también transforma el mensaje. Te teletransporta a otra época mirar por ese catalejo. Muy buena la sensación.
Extraño. Pues los sueños recurrentes de épocas que nos marcan, suelen tener a idealizarse. Les sacamos brillo de tanto verlos, recordarlos y añorarlos, que se transforman en nostalgia. Y ésta suele ser idílica. Ni rota ni vieja.
Curioso.
Gastar los recuerdos hasta sustituirlos en un ciclo infinito… Gracias por esta entrega.
Eso no es un sueño, Javier; es una pesadilla 😉
Pues un poco sí.
Anda que no le estás sacando chicha a la camarita vintage jeje.
Me da que pensar, en el fondo es cómo reproducir un vinilo...el filtro también transforma el mensaje. Te teletransporta a otra época mirar por ese catalejo. Muy buena la sensación.
Abrazos Javier!
Das en el clavo. La elegí para esta serie porque los viejos medios expresan, en su textura, el recuerdo y lo subjetivo como nadie. Es puro McLuhan ;)
Muchas gracias, Paco, abrazos de vuelta.