Jinete y aeroplano
En Magnifica Humanitas, León XIV propone gobernar la IA para que potencie nuestra humanidad en vez de sustituirla. No quiere frenarla, sino someterla.
Muchos han celebrado la encíclica desde un humanismo entre rancio y new age, como si lo humano empezase donde termina lo tecnológico. A mí me incomoda bastante ¿No estamos acaso ante la tecnología más humana jamás creada?
Todo medio nos rehace. León XIV quiere preservar a la persona, pero ¿a cuál? El hombre alfabetizado y el hombre tribal no son el mismo hombre. Cada medio atrofia unas facultades y desarrolla otras. La pregunta no es qué haremos con la IA, sino qué hará la IA con nosotros.
Imagina tomar partido ante la aviación, el cine o la radio (Pío XII lo intentó en 1957 con Miranda prorsus). Imagina prescribir el uso correcto de la electricidad o del aire. Adoptar una postura ante un medio es confundirlo con una herramienta: el medio no espera nuestro permiso. Ocupa todo el espacio disponible, no sólo el moralmente aceptable.
El ferrocarril y el automóvil produjeron nuestro urbanismo; ese urbanismo, nuestra vida comunitaria. La televisión modeló la política; el reloj y el ordenador, el trabajo. Cada medio reorganiza la realidad entera. La IA también lo hará.
La IA no es una herramienta que podamos aceptar o rechazar. Es un medio. No estaremos a favor ni en contra: estaremos dentro.


