Atmósferas noventeras
En Nobody Here cuentan la historia y los efectos del fenómeno Vaporwave. El concepto me seduce: evocaciones sonoras, construidas con retales reminiscentes de los 80 y 90, bucles, cortes y estribillos ralentizados, cruzados con sonidos del universo digital noventero.
El Vaporwave no es como el Synthwave, que te traslada al pasado y al futuro a la vez. Es más simple: no hay melodía, no hay instrumentos, sólo fragmentos. Y viaje de ida. No hay melodías, sino alusiones a melodías. El Vaporwave suena a TV de madrugada, a los Simpsons, a Windows Messenger y Teletienda. Es pura atmósfera.
Llevo unos meses obsesionado con el concepto de atmósfera: lo que percibimos antes de entender, lo que cuenta sin mensaje. La atmósfera no dice, apela. Temperatura, sonido, textura, recortes, sabores, densidad… No es narración, es sensación.
Eno o The Focus Group lo logran con lo sonoro. Garland y Tarkovski con imágenes. Zumthor las provoca desde lo arquitectónico y Herzog con metáforas hiperbólicas y acento guiri.
La IA es muy literal ¿Será capaz de lo atmosférico?
Mañana compartiré tres relatos cruzados: Gabriel, Rosa y Antonio. Son un intento de atmósfera desde la palabra. Si lo logro ¿podré conseguirlo en lo digital?
Si estás suscrito/a PULSO y quieres profundizar, tienes dos piezas conversacionales disponibles sobre construcción de atmósferas: Atmos I y Atmos II.


